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Hay que cruzar la tundra

Yo digo que las estrellas le dan gracias a la noche
Porque encima de otro coche no pueden lucir tan bellas.

Y digo que es culpa de ellas – de la noche – el universo
Cual son culpables los versos de que hay noches y estrellas.

Yo digo que no hay quien crezca más allá de lo que vale
Y el tonto que no lo sabe es el que en zancos se arrastra.

Y digo que el que se presta para peón del veneno
Es doble tonto, y no quiero ser bailarí­n de su fiesta.

Yo digo que no hay talante más claro que el ir desnudo
Pues cuando se tiene escudo luego se quieren guantes.

Y al que diga que me aguante debajo de una sotana
Le encajo una caravana de sentimientos gigantes.

Yo digo que no hay más canto que el que sale de la selva
Y que será el que lo entienda fruto del árbol más alto.

Y digo que cuesta tanto y que hay que cruzar la tundra
Pero, al final, la penumbra se hace arco iris del canto.

Yo digo que las estrellas
Silvio Rodrí­guez

Pediculosis Rockera \()/

Con Mati, Javi, Juli y Belén fuimos a Villa Marí­a a ver a Los Piojos. He de decir que el recital me gustó muchisisí­simo, mitad porque es uno de los grupos que más me gustan (después de “Las pastillas del abuelo” y “Brancaleone“, claro está :D ), mitad por la excelente compañí­a que tení­a. Fue un dí­a agitado, pero sobre todo FRÍO. Menos mal que en el pogo lo único que podí­a hacerse era adquirir calor (además de fumarse un faso pasivamente o contribuir a la causa de los “atentos a los bolsillos”). Si bien hace rato que se espera una renovación, no defraudaron y tocaron una bocha de temas:

  • Te dirí­a
  • Babilonia
  • Taxi Boy
  • Ay ay ay
  • Amor de perros
  • Desde lejos no se ve
  • Tan solo
  • Los mocosos
  • Fijate
  • Fantasmas
  • Labios de seda
  • Pistolas
  • Difícil
  • Vine hasta aquí­
  • El farolito
  • Ruleta
  • Entrando en tu ciudad
  • Morella
  • El Balneario de los doctores crotos
  • Finale
  • Genius

A la salida me encontré con Luquitas y Pablito, que se fueron por su cuenta. Y después de comernos, según Javi, una hamburguesa de castor y esperar un colectivo que nunca llegaría, nos tomamos un taxi para colarnos un poquito en la cola del colectivo que nos trajo de nuevo a Córdoba.

Taquito y gambeta

Cuando un peso era plata mi maestro era un león
mi papá Tarzán y yo… el gordito de la cuadra
que solí­a ir a la cancha a gritar de corazón
y la culpa era de Dios si mi equipo no ganaba.

…y si hay que estar vas a estar no lo podes parar.
Vas a gritar a gritar a sufrir y a llorar.
Cuando era chico te llevo tu papá y nunca más lo pudiste dejar…

Eran otros tiempos, era otra la historia,
no habí­a medallas, sólo hambre de gloria.
Sólo se jugaba por la camiseta,
como en el potrero, taquito y gambeta.

…y si volviera de encarnar en otra vida,
no se por donde vivirí­a,
de que irí­a a trabajar,
pero seguro que yo a vos te alentarí­a…

Vas a ver que lindo
cuando allá en la cancha
mis goles aplaudan
seré un triunfador
jugaré en la quinta
después en primera
yo se que me espera
la consagración