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¡El-ega regresa!

En la escuela secundaria, con todos mis compañeros, jugábamos a adivinar los resultados de fútbol. Dábamos 3 puntos para el que acertaba el resultado exacto y 1 punto para el que acertaba quién iba a ganar (o si los equipos empataban) pero no el resultado final.

Eso mismo es el-ega, que reaparece ahora con un nuevo back-end (sí, el front-end deja un poco que desear, pero no hay que desesperar). La fecha 4 de este Torneo Apertura será la primera para el-ega, así que los invito a inscribirse y empezar a participar apenas se habiliten los primeros partidos.

Y visiten el blog del mati, que seguramente en estos días también pondrá un post al respecto.

Una partecita del Domingo

Salió del baño felicitándose por su performance. Se lamentó de que aún no hayan inventado un explosivo o algo similar que no requiriera ningún tipo de trabajo para desodorizar el ambiente. Fue hasta la cocina arrastrando las pantuflas. Pateó un bollito de pan duro por debajo de la cocina para evitar tener el cargo de conciencia de la barrida posterior. Agarró la botella de cerveza abierta, le sacó la cucharita y le metió un buen sorbo. Eructó sin abrir la boca mientras se rascaba una nalga. Puso la pava para hacerse un mate cocido. Se asomó a la puerta y le robó la sección de deportes del diario a doña Rosa. Ese domingo no estaba su marido, con lo que no generaría conflictos. Se puso a repasar la formación de Lugano mientras se frotaba las manos como quien espera ansioso un acontecimiento. Se lamentaba de que su felicidad sólo durara una partecita del domingo. Se enojó al enterarse que el árbitro designado era Chazarreta. Siempre los perjudicaba el Chazarreta este. Encima era de Caballito, justo hoy que el rival era Ferro. Miró su reloj y fue a apagar la pava, que se desgarraba en señales de hervor. Mientras tomaba el mate cocido miraba fijamente una foto en la pared. Estaba él en su puesto de trabajo cerca de la cancha de Lugano. Añoraba repetir esa imagen. Se lamentaba de que su felicidad sólo durara una partecita del domingo. Se bañó, cambió y perfumó. Mientras apagaba el calefón, escuchaba en la radio la previa del partido. Había poca expectativa, en los accesos todavía no había mucho movimiento y los equipos no habían llegado al estadio. Terminó de preparar su bolsito de mano, cerró la puerta de entrada y llamó al ascensor. Mientras lo esperaba intentó sin éxito extraer algo de sus fosas nasales. En esta actividad lo sorprendió la morocha del octavo, cuando abrió la puerta del ascensor. Mucho no le importó: saludó amablemente y se mandó. Empezó a caminar para el trabajo. Eran unas pocas cuadras que las hizo a paso ligero porque andaba corto de tiempo. Al llegar, marcó tarjeta, saludó a los compañeros de la administración y pidió el visto bueno para empezar la jornada. Al recibirlo, se subió al 48 y lo sacó del garage. A los veinte minutos, y con el colectivo casi lleno, pasó por primera vez por la cancha de Lugano. Pispeó para el lado de las boleterías y la vio, detrás de la ventanilla 14, para socios de platea cubierta, como habitualmente. Estaba vestida como siempre, hermosa como nunca. Se encontró con la esquina, con lo que tuvo que doblar, desviando la mirada. Se lamentaba de que su felicidad sólo durara una partecita del domingo. Si se apurara, quizá tendría otra cuotita de felicidad en la próxima vuelta.

[ponencia para el "Primer Concurso Literario Willie Tanner"]

Cáiese y juegue

De los 6 años hasta cumplidos los 18 fui jugador amateur de fútbol. Empecé jugando como arquero para el equipo de la escuela primaria. El profe Leo (un grande) y después don Muñoz nos dirigieron representando a la Escuela Parroquial Primaria Margarita A. de Paz.
Como todo el mundo putea a los arqueros (rivales, compañeros, árbitros, público en general), me harté rápidamente del puesto y me mandé de delantero. No era malo: pagaba la cuota al día, no le pegaba a ningún rival e iba a todos los entrenamientos. También metía algún que otro gol, de vez en cuando.
Después de un par de años, mi hermano Adrián me llevó al Club Atlético Carlos Paz, en donde jugué hasta que empecé a estudiar en la Universidad. Allí, empecé de mediocampista central (“5″) y la realidad indica que a medida que me fue creciendo la panza, me fueron mandando “para atrás”: jugué de segundo marcador central (“6″), primer marcador central (“2″) y volví a mi puesto de arquero (con pasos fugaces como marcador lateral derecho -”4″- y volante por derecha -”8″-), que conservé hasta el final de mis días deportivos. Esta experiencia de más de 12 años (y la colaboración de amigos y conocidos) en medio de vestuarios, tribunas, canchas y entrenamientos, me llevan a escribir el top 10 de las frases de cancha:

Top 10 de las frases de la cancha (1989-2001):

-1- “Si no quiere que le peguen, juegue por interné” –árbitro cordobés después de la protesta de un fallo.
-2- “Retengo dos carnes” (sic) –árbitro literario en la planilla de juego, después de retener dos “carnets”.
-3- “Yapala, Cogote, yapala” –técnico de impresentable equipo a uno de sus dirigidos.
-4- “¡Eh, instrucción!” –delantero protestando una supuesta “obstrucción”.
-5- “Pasa el delantero o pasa la pelota: los dos juntos nunca” –técnico de inferiores pro Fair Play.
-6- “Vieneeee… ¡goool!” –árbitro poco profesional, gritando un gol en un partido.
-7- “Tiró un pelotazo, Dios la bendició (sic) y la clavó en un ángulo” –simpatizante con déficit en las conjugaciones a otro que se perdió el gol.
-8- “No están dando ni fiebre” –técnico motivador a equipo poco responsivo, en el entretiempo.
-9- “Lo cobré para decirle esto: no se tire más” –árbitro a mi persona, después de un foul que no vio nadie.
-10- - Sale García. – No tiene más cambios. – No, está bien: sale García y no entra nadie. –conversación entre gran director técnico y árbitro del partido (el nombre del jugador en cuestión ha sido modificado para preservar su buen nombre). Nota: el “cambio” finalmente se realizó.

Mi nombre es Günther

Mi nombre es Günther, y tengo 53 años. Estoy de novio con una compatriota alemana, que se llama Steffi. En realidad ella no sabe que es mi novia, y dice que está casada con un tal Andre y que tiene dos hijos: Jaden Gil y Jaz Elle. Igual, muchas veces me han negado relaciones; estoy muy seguro de lo que siento por Steffi y también de lo que ella siente por mí. A ella le gusta mucho jugar al tenis y conocer lugares del mundo. Yo la vi jugar hasta el año 1993. A partir de allí, un señor de bigotes dijo que no podía ir más a ningún partido, sea de mi novia o de cualquier otro del tour, porque atentaba contra la seguridad de los deportistas.
Yo estoy muy tranquilo con lo que hice, y se que ayudé a Steffi a mantenerse donde estaba. Me encerraron dos años con gente que necesitaba pastillas para poder dormir. A mi también me daban pastillas, pero la enfermera decía que era para que los demás no notaran que yo era normal.
Y esa tontita de Mónica siempre quiso hacerle a Steffi la vida imposible. Pero ya está: hoy agitó su bandera blanca.
Y yo, que no puedo ver a la gente ganar en buena fe, soy la persona más feliz del mundo.

El retiro de un grande

Podrí­a hablar de Zidane, Zinedine.
Pero voy a dar la ficha técnica de otro grande que nos dejó el fútbol.

Nombre Completo: Walter Daniel Alini
Fecha de Nacimiento: 05-Agosto-1983

Trayectoria:
- 1987/1989: Escuelita de Fútbol Margarita A. de Paz – Villa Carlos Paz. Atajando (como capitán del equipo) en todos los torneos que se disputaron en ese perí­odo (era el único que mantení­a la cuota al dí­a).
- 1989/2001: Club Atlético Carlos Paz. Empezando como volante central y jugando posteriormente como segundo marcador central, primer marcador central y arquero. El puesto de arquero lo tomó ante la falta de otro en 1998 y luego se estableció en ese puesto, con el cual se lo recuerda.

Logros:
Oficiales, ninguno. Fue titular en Reserva en 2000 y Debutó en Primera en 2001 (amistoso vs. Deportivo Norte, de Alta Gracia). Fue la valla menos vencida en el año 2000 (6 goles en contra en 18 partidos). El mismo año, el club Almirante Brown de Malagueño hace un sondeo por su pase, sin llegar el Club Atlético Carlos Paz a concretar ninguna transacción. El año 2006 lo vio retirarse definitivamente de las canchas, al detectársele una hernia de disco.

Una frase:
“Para qué volar si caminando llego lo mismo”