Dec 07 2011
Mis anécdotas del fútbol (III)
[Esta es la Parte III: Parte I Parte II]
Dejé de ser arquero porque no soportaba que me echen la culpa de los goles que nos hacían, sobre todo cuando no había razón de ello. A los 7 años, empecé a jugar en el Club Atlético Carlos Paz, por recomendación de mi “mentor” futbolístico: mi hermano Adrián, un criterioso volante central, que también jugó en el Atlético (llegando a jugar varios años en la Primera División).
Como era una etapa nueva, aproveché para empezar a jugar “en el medio” (es decir, no de arquero). Yo sabía que mi hermano jugaba “de 5″ (es la forma numérica de llamarle, en Argentina y algunos otros paises, al volante central), así que fui a la “escuelita” (donde empiezan todos los jugadores antes de jugar en las categorías oficiales), donde me recibió el profesor Cejas, el papá de “Chocolate”. Al final del entrenamiento, Cejas decidió hacer un partido para vernos jugar. Se dio el siguiente diálogo:
Profesor: ¿Vos de qué jugás?
Yo: Yo juego “de 5″, profesor
Profesor: Bueno, en este partido jugá “de 8″, por favor
En realidad, esa es la versión “narrativa” del diálogo, que en realidad fue:
Profesor: ¿Qué só, vó?
Yo: 5
Profesor: No, jugá de 8
Fue un momento muy interesante, porque yo no sabía cuáles eran las demás posiciones: yo jugaba “de 5″, como Adrián, no “de 8″. Qué se yo dónde jugaba el 8. En realidad no me importaba, si yo era 5: que el 8 se preocupara por jugar de 8.
En un rapto de creatividad (?) me paré en el medio, como quien escuchó “de 5″ cuando en realidad le dijeron “de 8″. Claro que llegó el 5 para ocupar la posición y rápidamente se encargó de hacerme saber que yo no debía pararme ahí:
5: ¡Qué hacés! ¡Te dijeron “de 8″! Andá para “allá”
Así que, sin quedar mal con el profesor, supe dónde debía pararse (al menos al principio del partido) el número 8. Jugué muy bien ese partido. Tal es así que el profesor Cejas me pidió que jugara “de 5″ después de un rato, para ver cómo me movía en esa posición.
Apenas llegué a casa le pedí a Adrián que me explicara dónde se paraba cada jugador en la cancha. Casi desde entonces le debo una charla al Flaco Hames para explicarle esto mismo.
