Jan 21 2008
Disculpe… ¿el baño?
Es clásico en un grupo de hombres que se hable de temas escatológicos. Sin ir más lejos, después de mujeres, autos y fútbol debe ser el siguiente tema en prioridad. Y sino, se mezclan entre los anteriores: “Ayer veía Puerto Nuevo – Midland y me vinieron unas ganas de cagar, pero unas ganas de cagar que no puedo explicar. Parecía que me estaban violando por dentro. Capaz que fue por el viaje que hice en el Surán con la mina que me garcho cuando el marido se va los jueves a laburar al Casino” (jackpot, una buena combinación de todos los temas anteriores). Y a continuación una explicación con lujos de detalles de lo que, para algunos hombres, es el arte de la visita al toilette.
Tenemos los que, como quien les habla, necesitan de un incentivo extra a la hora de realizar sus proezas: así, según bautizó mi hermano, está el “libro de baño”, ejemplar paralelo al “libro de cama”, en general compuesto por cuentos cortos, poesías o capítulos de una sentada. Es necesario para mí alguna de estas características, porque como diría mi tía: “mucho tiempo ahí te trae unas hemorroides que ti voglio dire”.
Están los que leen la parte de atrás del shampoo, desodorante de ambiente o quitaesmalte, para no molestar al subconciente en la ardua tarea que se le encomienda. Con el avance de la tecnología, invadieron los baños aquellos que llevan sus portátiles o celulares para sacarle el provecho a la situación. También están los que instalaron, in situ, algún sistema de video, PlayStation o servicio de cable, para no perderse las últimas noticias de Crónica.
He sabido también de quienes necesitan de una posición en particular para realizar la faena. Sin ánimo de nombrar amigos del secundario, están los que ubican su cabeza entre sus piernas o aquellos que necesitan tener la primicia del color del desecho que acaban de expulsar, con lo que tuercen su cintura a tal fin. Los más gauchos o tradicionalistas llevan al baño su termo y mate, su taza de café o el té que han hecho coincidir con el garco de las 17.
A la hora de la limpieza, no hay demasiadas variantes. Si bien conocí gente que de la única forma que lo hacen es abriendo la ducha y tomando un baño higienizante (desagradable para mí, por cierto), la gran masa se divide en dos grupos: papel o bidet. La primer clase es más popular, sobre todo ante la ausencia en muchas partes del mundo del mejor invento de la humanidad después del engranaje. Pero el uso del bidet, como ora Casciari en Orsai, hace que el culo quede como si nunca hubiéramos cagado.
Ahora, humildad aparte, me permito bautizar lo que para mí, es esencial en todo baño: la toalla culera. Porque está muy bien despacharse con una entrega de kilo y medio, también muy bonito entregarle al culito un chorro de felicidad, y una fregadita limpiadora, pero la tradición no es tal sin la toallita culera. Es una toalla de mano que, bien porque se ha manchado con lavandina en alguna incursión inexperimentada en la limpieza del baño, bien porque se ha tornado vieja o porque simplemente se destina a tal fin, se cuelga en las lejanías del clásico integrante del baño y reemplaza con creces al molestísimo papel higiénico post bidet (algo que, por olvidarme constantemente, me toca vivir casi a diario en mis travesías al tocador en mi trabajo), dejando la plena seguridad de que la zona ha quedado como debe ser, algo que con el conocido PH y debido a mi costumbre bidetística, se me hace cada vez más difícil.
Y sí, la falta de práctica nos hace perder las habilidades. Yo puedo admitirlo: con papel, no me se limpiar el culo. Gasto mucho del rollo, no siento que haya finiquitado nunca, se me paspa la zona fácilmente y lo que es jodido a veces, necesito de varias tiradas de cadena para que todo siga su curso.
Libro de baño y toallita culera, mi consejo para el ama de casa que me sigue leyendo todos mis posts.
-
http://yunoparatodos.blogspot.com Fran
-
http://yunoparatodos.blogspot.com Fran
-
http://walter.alini.com.ar/blog/ waldo
-
http://walter.alini.com.ar/blog/ waldo
-
a k
-
a k
-
http://walter.alini.com.ar/blog/ waldo
-
http://walter.alini.com.ar/blog/ waldo
