Feb 15 2009
Tipo 7 y media
Es bastante fácil distinguir los encuentros en donde debemos ser puntuales de los que el horario de encuentro es flexible. En el primer grupo están todas aquellas reuniones por la cual nuestra presencia es esencial para comenzar: léase reuniones, cursos, citas, viajes, funciones, etc. En el segundo están los asados, los cumpleaños, las fiestas, las muestras, las exposiciones (en donde no somos parte de la organización y se puede entrar aún comenzada), etc.
Lamentablemente, vivo en una sociedad donde la mayoría se pasa los horarios por la verija.
En mi vida debo haber visitado a 200 médicos. Sólo uno de ellos me atendió puntualmente: el Dr. Adolfo Martín Bedzent. El 03/10/2007 a las 12:29 me anunciaba para el turno que tenía para las 12:30. No podía (yo) hablar de la emoción. No era capaz de articular palabra para explicarle siquiera por qué estaba ahí. En realidad era por un certificado de salud para una beca, y cuando hubo terminado y me despedía, le agradecí la puntualidad, muy poco característica en sus colegas. Me dijo: “yo cuando voy al médico y no me atiende a horario, lo quiero matar”. Por este medio, que nunca leerá, quiero agradecer profundamente al Dr. Bedzent y comprometerme a visitarlo nuevamente en caso de que necesite un especialista como él.
Pero los médicos no son los únicos que nos demuestran que su tiempo es más valioso que el nuestro. Dentro de este detestable grupo se encuentran: los odontólogos, los abogados, los empleados públicos, las personas que sellan papeles, los presidentes, Mirtha Legrand y los técnicos de los equipos de fúlbol (si no me cree controle cuánto se pasa un entretiempo de los 15 minutos reglamentarios -aunque la televisión debe contribuir con su parte-).
Lo que a mí más me molesta son los organizadores de algún evento (reunión, charla, curso) que “esperan” a los impuntuales. Por mi parte tengo parte de la culpa porque en general llego más temprano de lo que debería (5 minutos), y eso hace que me irrite más rápido ante este tipo de situaciones (como si me resultara difícil irritarme). Sí, ya sé que el que llega temprano también es un impuntual, pero el que llega tarde (y no avisa) es una raza que debería extinguirse antes de la próxima glaciación.
Señor organizador: ser impuntual es respetar a los irrespetuosos. Si quiere mostrar seriedad en lo que hace, empiece a horario. Por mi parte le tolero un changüí para el que no encontró lugar para estacionar el auto, pero para la próxima vez le pido que, o bien empiece a horario, o bien cambie el horario para un poco más tarde (y no le avise a los salames de siempre).
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http://raescribe.wordpress.com/2009/03/16/walthlets-se-lee-walzlets/ Walthlets (se lee “walzlets”) « Head dumps
